La diplomacia de la fuerza

Le ha costado seguramente más tiempo del que calculaba, pero Trump ya tiene la guerra que quería: un enfrentamiento bélico de primer nivel en Oriente Próximo, tras el entrenamiento previo dando soporte a Israel para la aniquilación de Palestina. Hasta llegar a este conflicto, ha recurrido al cínico argumento de la diplomacia de la fuerza. Consiste en establecer conversaciones previas con el adversario antes de bombardearle en el caso de no doblegarse a sus pretensiones. Quien llegó a la Casa Blanca con America First como eslogan y dando la sensación de que se iba a ocupar más de las cuestiones internas, prioriza ahora la política exterior. No es nuevo el afán imperialista de EEUU.