Un equipo internacional consiguió enfriar el modo vibracional de una nanopartícula levitada hasta su estado fundamental cuántico sin recurrir a criogenia. El sistema, estabilizado mediante técnicas avanzadas de control óptico, alcanzó una pureza del 92% a temperatura ambiente. El logro redefine los límites de la optomecánica cuántica y abre nuevas vías para sensores ultraprecisos y tecnologías cuánticas.