Cuando Nuestro Mundial se termina en el círculo central. El juez pita. Levanta los brazos. Señala el círculo central. Y ahí, en ese gesto ampuloso y definitivo, se termina el año. No el calendario. El otro. El que empezó meses atrás cuando la ilusión era semilla. El que fue creciendo partido a partido hasta volverse verano en las tribunas. El que nos hizo caminar al estadio con la cantora en el oído y la camiseta del pueblo en el hombr... Continuar leyendo...