Sandra Villafañe, talento y humildad de una generación irrepetible

Sandra Villafañe forma parte de la generación 2005-2006, que para mí ha sido la mejor generación de futbolistas base que ha dado la Comunidad de Madrid en toda su historia. Sofia Fuente, Yolanda Sierra, Cristina Librán, Paula Partido, Carla Camacho y Vicky López , que junto a Sandra, formaron parte de la selección española que se proclamó campeona del mundo sub-17 en el campeonato de 2022 celebrado en la India. Miguel Ángel Sopuerta, que en mi opinión es el mejor entrenador del fútbol femenino en España, fue el responsable de gran parte de su formación, y de poder juntar de nuevo a ese jovencísimo 'dream team' en la selección de Madrid, aunque esta vez sin tanta suerte, pues desgraciadamente no pudieron proclamarse campeonas de España por culpa de la pandemia que paró la competición. En ese momento, justo antes del parón, ya se estaba trabajando en la composición de lo que serían los primeros equipos de cantera del Real Madrid. A finales de 2019, la primera fase del Campeonato de España de selecciones territoriales se disputó en Tres Cantos y allí acudí a ver entre otras a Sandra, en el partido que disputaban Madrid contra Baleares (en ese equipo estaba Lucía Corrales, que en aquella época jugaba con el 10 a la espalda en la posición de interior izquierdo). Antes del partido me presenté a su padre y le hablé de nuestra intención de incorporar a su hija para la temporada siguiente al equipo cadete. Los primeros 15 minutos de la jugadora (que por unos u otros motivos era la «patito feo» del grupo) fueron impresionantes. Sin dudar, cambié mi discurso y le mandé un mensaje sobre la marcha indicando que su incorporación a las filas del Real Madrid no sería para la categoría de cadete, sino más bien para la de juvenil, donde sin duda podría desplegar su magnífico potencial. Nos citamos en las oficinas de Valdebebas y allí acudió Sandra con su padre. Sandra fantaseaba ilusionada con la operación, pues era aficionada del club. La niña hasta tenía un azulejo del Real Madrid en su baño. Todo pintaba que se cerraría la operación, como se habían cerrado con anterioridad las de Sofía y Carla. Paula Partido ya estaba en el Tacón y las de Yoli, Cristina y Vicky, por unos motivos u otros, no se pudieron rematar, dejando un reguero de historias para contar. Lo de Sandra no pudo ser. Fuimos lógicamente incapaces de atender las exigencias de su padre de tener minutos de entreno y de juego desde el primer momento con el primer equipo. Era algo que no podíamos garantizar. Aquel escollo impidió llegar a un acuerdo con el Real Madrid y Sandra siguió en su equipo de siempre, el Madrid CFF, donde aún continúa. Nada de eso desalentó a la joven, que siguió trabajando y forjando su recorrido a base de esfuerzo y talento. Ese tesón ha confirmado su extraordinaria proyección hasta llegar a ser convocada con la selección absoluta. Villafañe, natural de Rivas-Vaciamadrid, es una futbolista muy rápida, con gran capacidad de anticipación y excelente lectura del juego. Destaca por su solidez defensiva, intensidad y seguridad en cada acción. Humilde y trabajadora, es una jugadora comprometida que aporta equilibrio, esfuerzo y fiabilidad a su equipo. Me alegra sinceramente ver hasta dónde ha llegado y cómo ha ido confirmando todo lo que pude ver que apuntaba desde tan joven. Su crecimiento, su constancia y su personalidad la han llevado a lo más alto, y eso es motivo de orgullo para todos los que creen en el talento y el trabajo bien hecho. A Sandra Villafañe solo puedo desearle toda la suerte del mundo en lo que viene, porque cuando el talento va acompañado de humildad y esfuerzo, el futuro siempre promete grandes alegrías.