La construcción de edificios en España está sujeta a un marco normativo riguroso que establece controles obligatorios en cada fase de ejecución. Desde la recepción de materiales hasta la entrega final, los proyectos constructivos deben superar múltiples verificaciones que garantizan la seguridad y calidad de las edificaciones. Esta regulación, que afecta a promotores, arquitectos y constructoras, define responsabilidades claras y procedimientos de supervisión que no pueden obviarse.