2 de marzo: primer día de clases

Plancho la camisa y la túnica como quien prepara un pequeño ritual civil. No es vanidad: es disposición. Me visto con una mezcla rara de ansiedad y gratitud. Mientras la tela se alisa, yo también me ordeno. Porque en unas horas voy a estar parado en la puerta de una escuela, y lo que ahí sucede –aunque parezca apenas “inicio de clases”– es, en realidad, una escena social completa. Llego tempran... Continuar leyendo...