El nuevo año escolar empieza con una tarea pendiente desde hace décadas: una reforma estructural de la educación que aún desconocemos cuándo se concretará o terminará como una de tantas —e incumplidas— promesas que hacen los políticos para ganar tiempo, a fin de escapar de sus compromisos. En medio del gigantesco esfuerzo que supone la organización del año escolar, seguramente no faltarán las escuelas sin reparación o las que no se podrán abrir por diversas razones, incluyendo la ausencia de profesores y maestros.