Mujer de la doble jornada. La cuidadora. La que nunca enferma. La soltera mojigata o la casada reprimida. Mujer siempre perfecta, siempre arreglada, siempre dispuesta. Mujer que llora a escondidas para que nadie la oiga. Mujer rechazando sueños, ambiciones. Viviendo en tercera persona. La de «algo harías», «es que vas muy provocativa». La juzgada cuando denuncia y cuando calla.