Mario Alonso Puig, médico: "Es importante no rodearse de personas que digan 'tienes que seguir en el trabajo', no conocen el potencial del ser humano"

El programa ‘Herrera en COPE’ ha abordado una de las cuestiones que más atenazan al ser humano: el miedo a cambiar. En la sección ‘Reflexionando con Mario Alonso Puig’, el presentador Alberto Herrera y el doctor han analizado la carta de Paula, una oyente de 32 años que ha decidido dejar una relación de seis años y un trabajo que odiaba. Su historia ha servido de punto de partida para una profunda reflexión sobre por qué se tarda tanto en tomar decisiones vitales. Para Mario Alonso Puig, la carta de Paula es “magnífica” porque ilustra una situación muy habitual y demuestra un aprendizaje que “le va a servir toda la vida”. El doctor explica que las personas tienden a estirar su umbral de tolerancia hasta que la situación se vuelve insostenible. “Nosotros vamos estirando la cuerda hasta que, verdaderamente, o la cuerda se rompe o entendemos que se va a romper, y en ese momento damos el paso”, ha afirmado. Alberto Herrera ha planteado la dificultad de saber cuándo una pequeña incomodidad se va a convertir en una herida. Según Puig, todos tenemos el “nivel suficiente de consciencia para darnos cuenta cuando algo ya no debe seguir”. Ha añadido que, cuando una persona se da cuenta de que su situación le está arruinando la salud, llega a casa enfadada y lo ve todo oscuro, seguir esperando un cambio es “privarse de la posibilidad de descubrir nuevas oportunidades”. El doctor ha calificado el refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer” como “uno de los peores consejos” y una idea “absolutamente devastadora”. Para ilustrarlo, ha recurrido a la historia de la evolución, explicando cómo el Homo habilis decidió salir de su zona de confort para sobrevivir, a diferencia de los parantropos. “La adaptación es lo que nos permite conectar con un mundo que no para de cambiar. Si evitamos esa adaptación, el mundo nos deja atrás”, ha sentenciado. Mario Alonso Puig ha detallado una hoja de ruta para dar el salto. El primer paso es pararse a reflexionar sobre lo que se está perdiendo en salud, vitalidad e ilusión. El segundo, recordar momentos pasados de resiliencia en los que se ha superado la incertidumbre. Y, en tercer lugar, interpretar la incertidumbre no como un peligro, sino como una oportunidad de crecimiento. “Nadie puede descubrir un nuevo continente si no tiene el coraje de perder de vista la playa”, ha recordado. El conferenciante ha animado a dar “pequeños pasos” que vayan generando confianza para conquistar ese nuevo espacio más allá de lo conocido. Se ha mostrado convencido de que, con el tiempo, las personas que dan el salto se hacen la misma pregunta: “¿Cómo no di el salto antes?”. Este proceso gradual permite crecer y evolucionar sin la necesidad de lanzarse “de sopetón” al vacío. Uno de los principales frenos, según el doctor, es no tener una buena imagen de uno mismo. Un mal autoconcepto lleva a preguntarse: “¿Qué hago yo simplemente sobreviviendo cuando podría vivir?”. Si las personas confiaran más en su potencial, se atreverían mucho más a buscar una vida con mayor plenitud. Finalmente, Puig ha traído a colación la experiencia de Elizabeth Kübler-Ross, la mayor autoridad mundial en tanatología. Al acompañar a personas en el final de sus vidas, descubrió que su mayor arrepentimiento no eran los errores cometidos, sino el “no haberse atrevido más en la vida”. Una lección que subraya la importancia de tomar las riendas y no quedarse en lugares donde uno sufre.