El oro y la plata han experimentado un fuerte repunte en los últimos meses y han regresado al primer plano de la actualidad económica. Lo que en los mercados se refleja en máximos históricos y gráficos al alza, en las joyerías se traduce en reposiciones más costosas, márgenes más ajustados y explicaciones al cliente ante cada etiqueta. La escalada de ambos metales, alimentada por la incertidumbre internacional, se ha convertido para el pequeño comercio en un "arma de doble filo", especialmente en el caso del metal amarillo: aumenta el valor de cada pieza, pero eleva el precio final y obliga a medir cada venta.