La justicia no solo se mide en sentencias, también en tiempos. Manuel Montes Sánchez (Cáceres, 1982) explica por qué acompañar a las víctimas exige algo más que técnica jurídica, y sitúa ese trabajo en el centro de una profesión marcada por los plazos y la capacidad del sistema. Desde su experiencia, reivindica el turno de oficio, que considera infravalorado, y describe el atasco que, a su juicio, generan la falta de medios, la sobrecarga y la judicialización de conflictos menores.