Lucía Vivas Oliva sonríe, sonríe mucho. Tiene la mirada pícara de quien se entera de todo lo que le dicen y de lo que hablan quienes tiene delante y, sobre todo, le encanta dar la mano. Vive en Malpartida de Plasencia, en la provincia de Cáceres, y tiene la suerte de tener una familia que ha removido cielo y tierra para darle una mejor calidad de vida porque Lucía convive con una GRINpatía, una enfermedad "ultrarrara".