Sin iPhone, sin grandes redes sociales, ni asistentes de inteligencia artificial. Para muchos, el año en el que el Mobile World Congress desembarcó en Barcelona podría ubicarse en la prehistoria digital. No fue hace tanto. En 2006 no había smartphones, la finlandesa Nokia dominaba el mercado de la telefonía móvil, el Blu-ray era el no va más, la gente escuchaba música con reproductores MP3 y Facebook dejaba de ser un espacio para universitarios para convertirse en una red social abierta al mundo. Aún faltaba más de una década para el nacimiento de la IA generativa.