El edificio Lubén de León, ubicado en la esquina de Ordoño II con Alfonso V, representa un capítulo clave en la historia del urbanismo de la ciudad. Su promotor, el comerciante Cipriano García Lubén, fue un adelantado a su tiempo al trasladar su negocio fuera del núcleo histórico. Así lo ha recordado el experto Pepe Álvarez Guerra en el programa "Mediodía en COPE León", conducido por Esther Peñalba Aller. A principios del siglo XX, la vida comercial de León se concentraba dentro de las antiguas murallas. Sin embargo, la llegada del ferrocarril provocó un crecimiento lineal hacia la estación. En este contexto, García Lubén tomó una decisión audaz: construir en el entonces llamado Paseo de las Moreras, una zona de huertos y casas bajas. Álvarez Guerra relata que muchos lo tomaron por loco al levantar allí su tienda de paños, pero el tiempo le dio la razón. "Se puso en el medio del meollo", afirma. El edificio, de seis plantas y coronado por una cúpula, fue un encargo al arquitecto Manuel Cárdenas en 1918, cuando la ciudad apenas contaba con 20.000 habitantes. El exterior del edificio se mantiene prácticamente intacto, pero es en su última planta donde reside una joya secreta. El propietario actual ha conservado el piso tal como era, una gesta que pudo ser admirada durante unas jornadas de "León abre sus puertas", organizadas por el Colegio de Arquitectos. Al entrar "parece que te cambias de siglo", describe Álvarez Guerra, quien destaca la conservación de los pavimentos de baldosa hidráulica y la imponente armadura de madera visible en el interior de la cúpula. Para el experto, este esfuerzo "merecería un premio, no sé cuál, pero pero merecería uno", ya que demuestra que "no hace falta hacer barbaridades, con conservar con lo que hay, es suficiente". La historia del edificio también tiene un lado oscuro. La familia García Lubén sufrió una tragedia con la misteriosa desaparición de Carlos, descendiente del promotor. "Un día desapareció misteriosamente, y hasta hoy no se ha vuelto a saber ni una palabra de él", comenta Álvarez Guerra. A pesar de todo, el edificio Lubén sigue siendo un elemento único de la ciudad, un testimonio de la visión de futuro de un comerciante que, como los colonizadores americanos, se fue "hacia el oeste". Álvarez Guerra concluye con una invitación a todos los leoneses: "Invito a la gente que mire para arriba y en esa esquina se fije, porque es un elemento único".