La situación en Oriente Medio es completamente impredecible. Tras los bombardeos de Estados Unidos e Israel, la respuesta de Irán no se ha hecho esperar con ataques insistentes sobre varios países del golfo Pérsico. En este contexto de máxima tensión, Borja Brañanova, un asturiano que lleva 20 años en Dubai, ha relatado en el programa 'Herrera en COPE' cómo se vive el conflicto desde dentro, donde residen parte de los 30.000 españoles que Exteriores calcula que se encuentran en la región. Aunque la última noche ha transcurrido "con bastante calma" gracias a la efectividad de los sistemas de defensa, que interceptaron los misiles sobre el mar, el miedo se apoderó de la población durante el fin de semana. "El sábado, a partir de mediodía, empezó el ataque, y sí que la defensa se produjo encima de nosotros, con lo cual, pues te daba más miedo porque las casas retumban, las ventanas se mueven y, bueno, en fin, es bastante espectacular", ha explicado en su conversación con el periodista Jorge Bustos. Borja Abrahán vive esta escalada bélica junto a sus dos hijos, Sebastián, de 12 años, y Olaya, de 10. La situación le ha obligado a trazar un "plan de emergencia para, pues eso, en el momento que hubiese una detonación cerca de nuestra casa, saber cómo escondernos o cómo protegernos básicamente de los cristales de las ventanas". Además, la salida del país es inviable, ya que "el aeropuerto está cerrado y el espacio aéreo cerrado, es imposible". A pesar del pánico inicial, este español afirma sentirse protegido. "Lo que he visto es que Emiratos Árabes tiene una defensa muy eficaz, y lo que está llegándonos a nosotros son escombros de explosiones, de misiles o de drones, pero realmente los impactos en la población civil son mínimos", ha señalado. También ha añadido que tiene la suerte de vivir en un residencial con "unos sótanos de hormigón bastante profundos, con eso de por sí ya es un búnker". En el mismo programa, el periodista Jorge Bustos ha desgranado las claves que explican este estallido de un conflicto liderado por Donald Trump. Según su análisis, la razón principal es el petróleo, pero no por necesidad estadounidense, sino como una maniobra geopolítica para "negarle el suministro del crudo iraní a China", su gran adversario por la hegemonía mundial. Bustos plantea tres hipótesis sobre la ofensiva. La primera, de carácter oficial, apunta a que Irán estaría acelerando su programa de armamento nuclear en secreto. Una segunda sugiere que Trump busca anotarse un triunfo rápido de cara a las elecciones, aunque el analista advierte que Irán "no es Venezuela". La tercera es la ya mencionada guerra por el petróleo para debilitar al gigante asiático, enmarcando el conflicto como un episodio más de la nueva Guerra Fría entre Washington y Pekín. La ofensiva de Estados Unidos e Israel ha provocado una espiral de violencia. Irán ha respondido con el lanzamiento de misiles que ya habrían causado las primeras bajas occidentales. La tensión internacional es máxima, con el Reino Unido preparando el envío de aviones de guerra y Francia y Alemania estudiando unirse a una posible acción militar coordinada. Los mercados asiáticos, con caídas en las bolsas de Japón y China, ya reflejan el nerviosismo global. El principal temor económico, como subraya Bustos, es el posible bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% de la producción mundial de crudo y gas. El analista lanza una advertencia directa sobre las consecuencias para el bolsillo de los ciudadanos: "Lo vamos a notar al ir a la gasolinera". El conflicto, concluye, puede tener consecuencias imprevisibles muy alejadas de los planes iniciales de la Casa Blanca.