Un grupo de treinta turistas, en su mayoría cordobeses (de Montilla, la capital y Pozoblanco) se encuentra atrapado en Dubái desde el sábado por la noche. La escalada de tensión en Oriente Medio, que ha provocado el cierre del espacio aéreo en la zona, forzó la cancelación de su vuelo de regreso a Málaga. El contingente está formado por 30 personas, de las cuales 21 son de Montilla (Córdoba), unas siete de la capital cordobesa y el resto de otras localidades como Sevilla o Pozoblanco. Pese a la incertidumbre, el organizador del viaje, Paco, ha querido lanzar en COPE un mensaje de calma a familiares y amigos. “Quiero mandar a todos un mensaje de tranquilidad y confianza en cuanto a que todo el grupo está estupendamente”, ha afirmado. Permanecen alojados en su hotel, donde asegura que les “están tratando de maravilla”. Según su testimonio, la vida en las calles de Dubái transcurre con normalidad, con circulación y gente trabajando. El grupo no está viviendo el conflicto de forma directa, aunque sí perciben sus efectos. Paco aclara que los ataques de Irán se dirigen a bases de Estados Unidos en Abu Dhabi, a unos 200 kilómetros. “Aquí lo que escuchamos es esa intercepción de esos drones y misiles que vienen de Irán”, explica. Las imágenes de humo que han trascendido, señala, son “restos de esa intersección” y no impactos directos sobre la ciudad. Tras conocer la cancelación, contactaron con la embajada española por correo electrónico. La respuesta, por ahora automatizada, les ha instado a permanecer en el hotel, guardar la calma y tener paciencia. La legación diplomática les ha comunicado que “ahora mismo no hay certeza en cuanto a la apertura del espacio aéreo” y que están en contacto con otros gobiernos para gestionar una posible repatriación. En cuanto a los costes imprevistos, el touroperador ha cubierto las primeras noches de hotel. Además, han recibido noticias de que los gobiernos de Abu Dhabi y Dubái han informado de que asumirán los gastos extra de los turistas atrapados, lo que les proporciona “cierta seguridad en ese aspecto”, según el organizador, aunque todavía no se conoce cómo se articulará esa ayuda. Lejos de decaer, la moral del grupo es buena y la convivencia ha fortalecido sus lazos. “Nos estamos conociendo aún más, estamos haciendo piña”, relata Paco. El organizador destaca además una “pizca de gran suerte”: la cancelación les sorprendió justo al finalizar su última excursión y antes de salir hacia el aeropuerto, lo que les ha evitado tener que esperar en la terminal aérea o ser reubicados.