Koldo Álvarez, seleccionador andorrano y padre de Íker Álvarez: "Íker le decía a su madre: 'Que éste no me va a llevar y debutaré antes con el Villarreal'"

El partido entre el Córdoba CF y el Fútbol Club Andorra supone un "día especial" para Koldo Álvarez, seleccionador nacional de Andorra y padre del portero blanquiverde, Iker Álvarez. A pesar de la curiosa circunstancia, el técnico asegura que la familia lo vive "desde la tranquilidad", ya que es la tercera o cuarta vez que se enfrentan en partidos oficiales. Koldo Álvarez reflexiona sobre la dificultad de llegar al fútbol profesional, consciente de que el porcentaje de niños que lo consiguen "es muy pequeño". Aunque veía que su hijo "iba dando pasos en esa dirección", siempre fue consciente de que "no era fácil". El viaje de Iker ha incluido etapas clave como su paso por la cantera del Villarreal, una experiencia que, según su padre, "ayuda sobre todo a que crezcan y no solo como jugadores de fútbol, sino como personas". Posteriormente, entendió junto a sus representantes que era el "momento de salir" para seguir progresando, y fue entonces cuando "aparece el Córdoba". Su adaptación a la ciudad fue inmediata y se ha mostrado "encantado" desde el principio, incluso antes de hacerse con la titularidad. Con trabajo, ha logrado arrebatarle el puesto a una figura como Carlos Marín, demostrando su valía en el fútbol profesional. Gestionar la relación padre-hijo y seleccionador-jugador "no fue tarea fácil" al principio. Koldo Álvarez confiesa que su mayor preocupación era la justicia. "Al principio, claro, con quién no quieres ser injusto en esta vida, sobre todo con los tuyos", admite. El propio Iker dudaba de sus oportunidades iniciales en la selección y le comentaba a su madre: "que este no me va a llevar". Sin embargo, su rendimiento y su carrera han terminado por allanar el camino, convirtiéndolo en "una parte muy importante de esta selección". Las decisiones sobre su convocatoria se toman de forma consensuada, valorando qué es lo mejor para su progresión en el club y para el combinado nacional, especialmente mientras la Segunda División no pare en las ventanas internacionales. Como portero, Koldo define a su hijo como un jugador "bastante sobrio, no muy dado a grandes alardes", pero que "aporta mucha seguridad" al equipo. Sobre las aspiraciones del Córdoba en la lucha por el "playoff", se muestra optimista con un mensaje críptico: "Después del 41 viene el 44, después del 44 viene el 47 y luego viene el 50. A buen entendedor, pocas palabras".