El entrelazamiento cuántico deja de ser una rareza teórica y entra en el laboratorio del tiempo. Dos iones atrapados han logrado superar el límite clásico de estabilidad en relojes ópticos

El ruido cuántico parecía una frontera inevitable en la medición del tiempo. Un nuevo experimento demuestra que esa frontera puede desplazarse si los átomos dejan de comportarse como entidades independientes y pasan a funcionar como un único sistema coherente.