Trenes cancelados, limitaciones temporales de velocidad, tramos cortados sine die y otros pendientes de estimaciones que podrían no cumplirse. Córdoba está todavía lejos de recuperar la normalidad ferroviaria. Primero fue el accidente de Adamuz y, apenas unos días después, el tren de borrascas que azotó Andalucía. El resultado: la capital ha encadenado semanas de incidencias que la han dejado sin alta velocidad con Madrid durante casi un mes y que ahora mantienen suspendidas conexiones clave como la de Málaga —al menos hasta el 24 de marzo— y la de Jaén, sin fecha concreta de reapertura. Desde Adif ya advierten de que, en este último caso, la interrupción se prolongará “varios meses”.