Radiografía del taxi en Albacete: seguros de hasta 5.000 €, tarifas entre las más bajas de España y jornadas de 13 horas para sobrevivir

Subirse a uno de los 107 taxis que recorren Albacete permite conocer de primera mano la realidad de una profesión que resiste a base de horas y esfuerzo. Los profesionales del volante se enfrentan a un panorama marcado por el aumento de los costes, unas tarifas que no acompañan y una transformación constante en la movilidad urbana. Antonio Alfaro, presidente de la Asociación Provincial de Taxistas, pone voz a las preocupaciones del sector. El principal desafío que afronta el sector es el incremento descontrolado de los gastos. Según Alfaro, el problema más grave reside en los seguros de los vehículos. Explica que un seguro a todo riesgo con franquicia costaba alrededor de 1.200 euros anuales hace un par de años, pero ahora "esas mismas compañías, sin dar parte, nos están echando, y nos están cobrando en torno a 5.000 euros a terceros". Este aumento se suma al encarecimiento en la compra de vehículos y las cotizaciones a la Seguridad Social. Esta presión económica es el mensaje principal que los taxistas trasladan al Ayuntamiento de Albacete en sus reuniones. "Siempre nos atiende", agradece Alfaro, pero señala que la repercusión de estos costes en las tarifas es un punto de fricción, ya que para el consistorio "no es buena publicidad subir la tarifa del taxi". Las tarifas del taxi en Albacete se encuentran entre las más bajas de toda España, según un informe de la OCU. El presidente de la asociación explica que esto se debe a una decisión consciente durante la crisis de 2008 a 2015, cuando en asamblea decidieron no proponer subidas. Ahora, intentan recuperar el terreno perdido solicitando únicamente el aumento del IPC, que en el último año natural ha sido del 2,9 % Para hacer frente a esta brecha entre gastos e ingresos, la única solución es alargar las jornadas. Alfaro es claro al respecto: Por ello, es habitual que los conductores trabajen 11, 12 o incluso 13 horas diarias, aunque parte de ese tiempo no sea productivo, pues lo pasan en las paradas esperando clientes. Otro de los grandes retos es la movilidad reducida. Con una población que envejece, la demanda de vehículos adaptados ha crecido y los cinco 'eurotaxis' actuales resultan insuficientes. Alfaro confirma que están en conversaciones con el Ayuntamiento y se prevé la adjudicación de dos nuevas licencias (la 108 y la 109) para paliar este déficit. El día a día en un taxi también deja historias memorables, como la de una mujer que, muy apurada, preguntó cuánto tardaría en llegar a Barcelona para coger un crucero. Tras un viaje a contrarreloj, con paradas coordinadas para repostar e ir al baño, consiguieron llegar a tiempo. "Al final fue bonito, porque apurado, pero bueno, llegó la mujer con sus hijas", recuerda Alfaro. Los objetos perdidos también protagonizan anécdotas. Aunque lo más habitual son los móviles, Alfaro rememora el caso de una flauta travesera olvidada por un profesor del conservatorio. La dueña, al recuperarla, "se puso a llorar, porque aparte del coste, que valía muchísimo dinero, era el cariño que le tenía", y le dio una propina de 50 euros a pesar de la negativa del taxista.