Indra pretende volcarse en llevar a buen puerto y de manera lo más rápida posible una integración con el grupo Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) para acelerar su crecimiento y aplaza la búsqueda de otras compras alternativas por si el movimiento descarrila. La operación resulta especialmente delicada por el riesgo evidente de conflicto de interés -porque EM&E está controlada por la familia del propio presidente de Indra, Ángel Escribano- y ha provocado tensiones entre los accionistas del grupo tecnológico y de defensa.