La cofradía Marraja de Cartagena vive estos días su semana más importante de la Cuaresma, con un programa de actos que culminará el próximo viernes con su evento litúrgico más destacado, el Miserere. Su capellán, Fernando Gutiérrez Reche, ha detallado un calendario repleto de citas que, según afirma, la cofradía celebra desde el siglo XVII como culto a su titular, Jesús Nazareno. Las actividades comienzan este mismo lunes con la celebración de un viacrucis a las ocho y media de la tarde en la iglesia de Santo Domingo. Para este acto, el capellán ha escrito una meditación centrada en la actualidad: "está muy relacionada a cómo estamos en el mundo, cómo está la sociedad, cómo está el hombre con tanta violencia y el terror de la guerra". Según Gutiérrez Reche, meditar sobre el camino de la cruz es un motivo para tomar conciencia de que "tenemos que cambiar, hay que hacer un mundo un mundo distinto, un mundo un mundo nuevo". El martes, miércoles y jueves se celebrará un triduo con tres temas centrales para la vida de la hermandad: la juventud, la formación del cofrade y la caridad. En esta ocasión, los ponentes serán los capellanes de las cofradías California y del Resucitado, junto a un sacerdote joven recién ordenado. Gutiérrez Reche subraya la importancia de la caridad, describiéndola como "la respuesta a nuestra Semana Santa" y "el signo de nuestros seres creyentes". El punto culminante de la semana será el viernes a las nueve de la noche con el tradicional canto del Miserere. El capellán lo describe como "un acto bellísimo y solemne" que se celebra en la iglesia de Santo Domingo y que representa "el canto de perdón, el canto de conversión". La agenda de la cofradía se completará el sábado con una visita de la juventud y el domingo con la misa de la cofradía y un desfile por las calles de Cartagena. Ante una semana tan intensa, el capellán expresa su única preocupación: la lluvia. Con la esperanza de que el tiempo respete los actos programados, ha comentado que preferiría que lloviera "después de Semana Santa". El deseo es poder vivir la semana "intensamente" y evitar que el mal tiempo "fastidie las procesiones" para las que "trabaja muchísima gente durante todo el año".