Un vallisoletano atrapado en Doha (Catar): "Quiero que me saquen de aquí cuanto antes"

El abogado vallisoletano, Jaime Sanz, se encuentra atrapado en Doha (Catar) junto a su primo Alejandro. Lo que comenzó como un viaje de turismo de tres días se ha convertido en una pesadilla, viéndose envueltos en el conflicto que ha provocado el cierre del espacio aéreo. Ahora, describe su situación como estar encerrados en una "cárcel de cristal", un hotel de cuyos gastos están cubiertos, pero del que no pueden salir mientras escuchan explosiones de fondo. Sanz relata que se dieron cuenta de la gravedad de la situación cuando, de vuelta en el hotel, vieron a numerosos turistas mirando al cielo. Fue entonces cuando presenciaron la interceptación de decenas de misiles en el cielo nocturno. "Al principio piensas que son estrellas fugaces, hasta que ves que una viene por un lado, luego otra por otro y se estrellan", explica. Sorprendentemente, la reacción local fue de calma: "Nadie corría, nadie se movía, la gente aplaudía, todo el mundo grabando, como si fuesen fuegos artificiales". La principal reclamación de Jaime Sanz se dirige al Gobierno de España. Tras contactar con la embajada española, la respuesta ha sido insuficiente. "Nos mandaron dos correos electrónicos, uno tomando nota y otro general lamentando la situación, pero no ofreciendo ninguna solución", lamenta. Por ello, hace un llamamiento directo al presidente: "Desearías que el gobierno, Pedro Sánchez, mandase a los geos aquí y se acabase todo esto cuanto antes". El abogado vallisoletano, que ha tenido que suspender juicios y gestionar su despacho a distancia, se muestra tajante y da un ultimátum. "Yo creo que el gobierno, en situaciones parecidas, ha tomado decisiones que en este caso no está tomando", afirma, antes de sentenciar: "Quiero que me saquen de aquí cuanto antes", y añade que da un plazo de "24 horas" para que se tomen medidas. Pese a estar alojado en un hotel de cinco estrellas con todos los gastos pagados de forma indefinida, la incertidumbre y el peligro son constantes. "Depende de la parte de la ciudad en la que estés, parece que escuchas más o escuchas menos", comenta sobre el sonido de los bombardeos. El miedo principal de Sanz es por su familia en España: "Tengo miedo por mi mujer y por los niños, porque ellos no saben realmente lo que está pasando", confiesa mientras intenta tranquilizarlos con videollamadas. Consciente del riesgo, asegura tener "los deberes hechos, testamento hecho, seguro de viaje hecho", pero su deseo es volver. "Sinceramente, me gustaría ver crecer a mis hijos", expresa. Su prioridad es clara: "Ahora mismo creo que el dinero es lo de menos, lo importante es la salud y estar en nuestro país y en nuestra ciudad, Valladolid, cuanto antes". Jaime Sanz no está solo. En su mismo hotel hay otros cinco españoles de Burgos y Málaga, y ha contactado con más compatriotas en otros puntos de la ciudad. Ante la falta de una solución oficial, ya se plantean tomar medidas por su cuenta. "Tendremos que hacer un grupo de WhatsApp para estar unidos y salir cuanto antes", asegura, aunque reconoce las dificultades logísticas de una posible huida por tierra, con fronteras complicadas y la necesidad de un visado para Arabia Saudí.