Un simple cajón en una casa levantada en 1832 en Manhattan terminó revelando un pasadizo que ha desconcertado a los historiadores casi cien años

Nueva interpretación - Las hijas de Seabury Tredwell conservaron muebles y estancias tal como las dejó su padre hasta 1933 y George Chapman convirtió después la propiedad en museo, lo que mantuvo el relato centrado en esa familia durante casi un siglo Así fue como esclavos africanos levantaron una red agrícola que marcó la historia del sur de Irak La vida bajo el sistema esclavista obligaba a buscar huecos, rincones y cualquier resquicio que ofreciera unos minutos de respiro. Los esclavos se escondían y huían como podían porque vivían bajo la amenaza constante de castigos, ventas forzadas y persecuciones legales que podían romper familias en cuestión de horas. En muchos estados del sur de Estados Unidos, la ley protegía la propiedad de los dueños y permitía capturar a quienes escapaban incluso si cruzaban fronteras internas. Esa presión hizo que cada salida nocturna y cada paso hacia el norte dependieran de refugios reales capaces de proteger a quien lograba escapar. Los investigadores destaparon un hueco vertical que cambiaba la lectura de la casa Esa necesidad de refugios ha tomado forma en Manhattan. La Merchant’s House Museum ha identificado un pasadizo oculto en su edificio de 1832, abierto al público como museo desde hace 90 años, que fue concebido para da r cobijo a personas esclavizadas que escapaban hacia el norte a través del llamado Underground Railroad . El hallazgo se confirmó en una rueda de prensa tras informaciones previas de la cadena local NY1 . El inmueble, conocido durante décadas por centrarse en la familia Treadwell, incorpora ahora una prueba física de su papel como casa segura. Joseph Brewster levantó la casa con la idea de proteger a quienes escapaban El origen de esa decisión se remonta a Joseph Brewster , que levantó la vivienda en East Fourth Street antes de venderla en 1835 al comerciante Seabury Tredwell. Brewster fue un abolicionista activo y diseñó la casa con el paso oculto integrado desde el principio. Patrick W. Ciccone , historiador de arquitectura, explicó que “ser abolicionista era extremadamente raro entre los blancos de Nueva York, especialmente entre los blancos acomodados”. Añadió que “Brewster fue el constructor de la casa y pudo tomar esas decisiones e incorporarlas al diseño”, lo que desmonta la idea de que el conducto fuera una modificación posterior. Joseph Brewster impulsó la construcción con decisiones pensadas para proteger a fugitivos Durante años se pensó que Brewster había construido la vivienda como inversión inmobiliaria, ya que residió allí poco tiempo. La atención del museo estuvo centrada en la familia Tredwell, que ocupó la casa casi un siglo y la mantuvo intacta incluso cuando la élite neoyorquina se trasladó a otras zonas menos congestionadas. Las hijas solteras de Seabury Tredwell conservaron muebles y estancias tal como las había dejado su padre, y cuando la última, Gertrude, falleció en 1933, el edificio se convirtió rápidamente en museo gracias a George Chapman , fundador de la Historic Landmark Society . El acceso aparece bajo el cajón inferior de un armario del segundo piso La relevancia del hallazgo ha sido subrayada por especialistas y cargos públicos. Michael Hiller , abogado especializado en conservación histórica y profesor en Pratt Institute , afirmó que “este es el primer refugio intacto del Underground Railroad descubierto en Manhattan desde que la casa Hopper-Gibbons en Chelsea fue saqueada e incendiada por una turba proesclavista en 1863”. También señaló que “es el descubrimiento más importante en conservación histórica de toda mi carrera”. El concejal Harvey Epstein declaró que “es realmente un hallazgo importante para nuestra ciudad” y añadió que “es importante saber cómo Nueva York desempeñó un papel vital en el Underground Railroad y cómo la persona que construyó esta casa lo hizo intencionadamente como un lugar seguro”. El conducto quedó disimulado bajo un mueble y conectaba con la cocina del sótano El acceso al pasadizo no se aprecia a simple vista. Bajo el cajón inferior de un mueble empotrado del segundo piso aparece una abertura rectangular que conduce a un espacio cerrado de unos 2 por 2 pies y desde ahí arranca una escalera hasta la cocina del sótano . La salida actual desemboca en una cocina moderna instalada cuando la casa se adaptó como museo, y todavía no está claro por dónde continuaba la ruta original . Brewster también desarrolló la propiedad contigua en el número 27 de la misma calle, y el personal del museo no descarta que ambas parcelas formaran parte de un itinerario más amplio . Historiadores describen este conducto vertical como una obra de ocultación deliberada pensada para resultar invisible ante cazadores de esclavos o alguaciles del siglo XIX. Las puertas correderas del salón presentan un hueco más ancho de lo habitual, suficiente para permitir el paso discreto entre plantas. Durante décadas se propusieron explicaciones como un conducto para la ropa sucia, pero la revisión de la biografía de Brewster cambió esa lectura. La red clandestina dejó pocos papeles y ahora cuenta con una prueba física en Manhattan Nueva York abolió la esclavitud en 1827, cinco años antes de la construcción de la casa, aunque la ciudad seguía ligada a la economía del sur a través de la banca y el comercio. Fue un foco activo del movimiento abolicionista antes de la Guerra Civil. Henry Ward Beecher defendía el fin de la esclavitud desde el púlpito de su iglesia en Brooklyn, Frederick Douglass relató en sus memorias cómo se movía por las calles de la ciudad tras su fuga, y Sojourner Truth residió en Canal Street entre 1829 y 1843. Joseph Brewster se movía en ese entorno y, según Ann Haddad en declaraciones a Popular Mechanics, “la investigación ha demostrado que Joseph Brewster se rodeó de abolicionistas en su vida diaria, en su vida religiosa y en su vida laboral”. La red de casas seguras conocida como Underground Railroad dejó pocos registros escritos . El historiador Eric Foner señaló en 2015 que “la historia en Nueva York es como un rompecabezas al que le faltan muchas piezas”. Se calcula que entre 40.000 y 100.000 personas lograron escapar gracias a esa red antes de 1865. Contar con una estructura intacta integrada en el propio diseño de la vivienda aporta una prueba material poco habitual en Manhattan. La Merchant’s House Museum prepara ahora una exposición específica sobre el pasadizo y su entorno histórico. El edificio, primer inmueble protegido en Manhattan y situado en un terreno que pertenece al Departamento de Parques de la ciudad, afronta además amenazas derivadas de un desarrollo inmobiliario vecino que podría poner en riesgo la estructura descubierta. La protección del inmueble no solo conserva el mobiliario y las estancias del siglo XIX, sino que permite investigar un episodio que durante décadas pasó desapercibido dentro de sus propias paredes.