El azar de los aterrizajes Apolo pudo distorsionar nuestra visión de la Luna. Las rocas que trajeron ocultaban un magnetismo excepcional que no era representativo
Investigadores de Oxford demostraron que el campo magnético lunar fue fuerte… pero solo durante episodios brevísimos. Las zonas elegidas para aterrizar influyeron decisivamente en medio siglo de interpretación científica.