¿Podría haberse evitado la Guerra Civil española?: así era el plan oculto de Primo de Rivera para intentar frenarla

La Guerra Civil es uno de los acontecimientos más importantes de la historia de España. Fueron las tensiones sociales y políticas las que provocaron, además del golpe de Estado del 17 y 18 de julio de 1936 contra el gobierno de la Segunda República las que llevaron a ella. Sin duda, uno de sus protagonistas fue José Antonio Primo de Rivera, quien estaba entre rejas en la cárcel de Alicante por cargos como la posesión ilegal de armas. Hablamos de una situación que fue dura para él, pues aspiraba a ser el salvador y a ocupar también un cargo en el nuevo gobierno. Este puede que fuese uno de los motivos sino el principal para que tratase de detener esta guerra. Y todo bajo un plan que nunca habríamos podido imaginar: mediar entre los dos bandos, el nacional y el republicano, para formar un Gobierno en el que todos los partidos políticos estuviesen de alguna forma representados. Pero la propuesta fue finalmente rechazada por la Segunda República, impidiéndole sus miembros poder reunirse con los generales sublevados. Todo empezó a finales de junio de 1936, momento en el que se le ocurrió esta idea, y terminó nada más comenzar agosto, cuando vio que el golpe de Estado no iba a servir para nada y que el país no tenía más remedio que enfrentarse a una Guerra Civil. El militar tan solo quería evitar una fractura entre los españoles, premisa que iba totalmente en contra de sus ideales. Su idea de crear un gobierno de concentración empezaba con un viaje a Burgos clave para tratar de convencer a los golpistas de la necesidad de llegar a un acuerdo entre todos. Si este primer paso se hubiese dado, la amnistía para ambos bandos habría sido el siguiente paso, seguida de la libertad de los trabajadores republicanos apartados tras las sospechas de que pertenecían al bando sublevado. El tercer punto era sin duda el más complicado: la disolución y desarme de las milicias.  Tras ello, el estado de alarma sería levantado y la intervención de la política en la Justicia también, por lo que tan solo quedaría redactar un programa político nuevo. Pero como ya se sabe, todo esto al final no tuvo lugar. Primo de Rivera realizó la solicitud por carta al entonces presidente de las Cortes, Diego Martínez Barrio, mediante un mensaje en el que solicitaba una audiencia con él a espaldas de todos. Finalmente, fue su subsecretario quien se reunió con él el 14 de agosto de 1936, aunque el gobierno rechazó el plan. Fue Franco junto a su gobierno el que nunca estuvo dispuesto, aún conociendo las intenciones del general, a permitir que se conociesen sus ideas, por lo que borraron cualquier registro de ellas. Los papeles fueron ocultados y las transcripciones censuradas.