Ni electricidad ni química. Científicos demuestran que un giro de apenas un grado entre capas atómicas puede crear estructuras magnéticas gigantes que superan diez veces la escala geométrica prevista

Un estudio revela que pequeños desajustes angulares en materiales bidimensionales no solo modifican el magnetismo: pueden amplificarlo hasta generar órdenes de espín cientos de nanómetros más grandes que el patrón estructural que los origina. La geometría deja de ser decorado y se convierte en motor físico.