Antonio Martín Duce, miembro de la Asociación Kivuvu: "Si los niños dejan de estudiar en primaria, su futuro es muy incierto, prácticamente ninguno"

El Club Atlético de Madrid ha reconocido con uno de sus premios ADN Rojiblanco a la Asociación Kivuvu, un proyecto social hispanocongoleño que lleva 15 años transformando la vida de miles de personas en el Congo. La ayuda del club se destinará a ampliar un colegio que la asociación levantó en Kinsasa, donde los niños empezaron dando clases en el suelo. Antonio Martín Duce, catedrático de la Universidad de Alcalá (UAH) y miembro de la asociación, explica que el objetivo es seguir creciendo para ofrecer un futuro a los más jóvenes. El proyecto educativo comenzó con un centenar de alumnos y hoy acoge a 400 niños, con la meta de duplicar esa cifra hasta los 800. Gracias al premio, el centro pasará de ser un colegio de primaria a ofrecer también secundaria y bachillerato. Para Martín Duses, este paso es fundamental, ya que la educación superior es la única vía para garantizar un porvenir real a los jóvenes y afirma que "si los niños dejan de estudiar en primaria, su futuro es muy incierto, prácticamente ninguno". Los planes de Kivuvu no se detienen ahí. El próximo año esperan poner en marcha una universidad que impartirá grados como Enfermería, Matrona y Fisioterapia. Este centro de estudios superiores estará vinculado a un pequeño hospital docente que ya funciona en las mismas instalaciones, creando un ecosistema completo de formación y asistencia sanitaria. De forma paralela, la asociación lleva una década trabajando en un proyecto de gran envergadura a 500 kilómetros de la capital, en la zona rural de Matari. Allí están construyendo el que será el primer hospital materno-infantil de la región, una infraestructura sanitaria clave que dará cobertura a un área de 500 kilómetros cuadrados y a una población de más de 100.000 personas. "Hay un área allí de mortalidad maternal e infantil enorme, y creo que se salvarán muchas vidas", subraya Martín Duses sobre un proyecto que se encuentra en pleno desarrollo. La filosofía de Kivuvu es clara: crear proyectos que puedan ser gestionados íntegramente por la comunidad local para que perduren en el tiempo. Por ello, todos los profesores del colegio son nativos, aunque reciben apoyo y formación online. "Queremos que cuando faltemos nosotros, lógicamente, los proyectos sigan en marcha", explica. El objetivo es que el hospital, los colegios y otras iniciativas, como un campo de agricultura y una piscifactoría, no solo funcionen de manera autónoma, sino que generen puestos de trabajo y mejoren la calidad de vida de la población. Este enfoque busca romper con un pasado de abandono. Martín Duce relata cómo encontraron infraestructuras de los años 40, como circuitos de agua, totalmente abandonadas. "Aquello se perdió y ahora mismo no hay nada. La idea es que si un día lo dejamos nosotros, no vuelva otra vez para atrás, sino que siga elevándose a partir de ellos". La consecución de fondos es uno de los mayores desafíos. El premio del Atlético de Madrid, presentado junto a las peñas atléticas de Barajas y San Sebastián de los Reyes, supone un impulso vital. A este se suma otro apoyo financiero reciente de la firma internacional Abogados Assurance. Martín Duce reconoce que la financiación es compleja y a menudo depende de "un gran boom mediático", como ocurrió con la ayuda a Ucrania. Por eso, la honestidad es su bandera: "El 100% de lo recaudado llega allí y en buenas manos, es una cosa eficiente". La colaboración con las autoridades locales es fluida, algo que se ha visto facilitado por los orígenes de la asociación. Kivuvu fue fundada por Flaviem Muzumanga, un teólogo congoleño, lo que simplifica las relaciones institucionales. De hecho, fue el propio ministerio quien les pidió la creación de la universidad y se ha comprometido a destinar un médico nativo para el hospital. Como cirujano con una vida dedicada a la cooperación, Martín Duce ha vivido experiencias únicas en países como Ghana y Congo. Destaca la generosidad de personas que, pese a no tener nada, lo entregan todo. "Lo único que hay es oxígeno, y contaminado muchas veces. Pero realmente te dan lo que no tienen, y eso sí que es solidaridad", reflexiona. Esta entrega es la que da sentido a una labor que busca devolver la riqueza a un país rico en recursos pero empobrecido. No en vano, el nombre de la asociación, Kivuvu, significa "esperanza".