En el fútbol se pueden marcar goles de innumerables maneras y utilizando cualquier parte del cuerpo que no sea la mano y el brazo. Incluso es posible conseguir un tanto gracias a que se lo meta un rival en propia puerta, a que el sol deslumbre al portero, a que el balón se quede parado en el barro o incluso a la colaboración de una fuerte racha de viento que cambie la trayectoria del esférico.