Amir, un joven de 28 años iraní residente en España desde que tenía 13, vive estos días con el corazón en un puño. Mientras la tensión bélica entre Irán, Estados Unidos e Israel acapara los titulares, él sufre por la familia que todavía tiene en su país de origen. Su historia personal es un crudo reflejo de la brutalidad del régimen de los Ayatolás. Durante las recientes protestas que sacudieron la nación, su prima Diana, de solo 16 años, fue asesinada. No ha sido la única pérdida: "He perdido a siete familiares en las últimas protestas", confesaba en 'La Tarde de COPE'. El fallecimiento de su prima adolescente es uno de los miles de casos que denuncian la violencia del gobierno iraní. "Empezaron a cargar a la gente con armas de fuego. A mi prima, junto a muchos más que han sido asesinados, le dieron balazos en la cabeza", relata Amir. Para ocultar el crimen, denuncia que el régimen obliga a las familias a mentir sobre las causas de la muerte, llegando a atribuir el fallecimiento de su prima de 16 años a una "sobredosis de droga". Aunque algunas organizaciones cifran en 30.000 los asesinados durante las protestas, Amir asegura que los datos que se manejan dentro del país son mucho peores: "son más de 80.000 personas". El horror, explica, va más allá de las cifras. "Hay muchos cadáveres desaparecidos, hay mucha gente desaparecida, hay familias que buscan a sus hijos o sus hijas, no saben si están muertos o vivos, en las cárceles hay una fila larga de ejecución", denuncia. También comparte la historia de un amigo que, tras pagar 80.000 euros para salir de prisión, ha quedado destrozado por las torturas: "Perdió un ojo y me dijo que quiere suicidarse". Pese al oscuro presente, Amir cree que la situación se acerca a un punto de inflexión. "La gente ya estaba demasiado harta de la situación del gobierno, del nivel de pobreza", afirma. En su opinión, el miedo que paralizó a la población durante años está desapareciendo. "La gente sabía que si habla en contra del gobierno puede acabar en preso, ejecutado, pero ya no puede aguantar más", sentencia. Por ello, se muestra convencido de que el final de los líderes religiosos está cerca: "Los Ayatolá yo creo que ya están acabados". Amir compara al régimen con "un pulpo" al que le han cortado una pata, pero advierte de que "todavía quedan siete más". Se refiere a la Guardia Revolucionaria, la policía, los militares y a los grupos terroristas que financia en la región, como Hamás o Hezbolá. A pesar de todo, y tras 15 años en España, donde se siente "bastante acostumbrado" y "acogido", no tiene claro si volvería a vivir en Irán. Su deseo, por ahora, es poder visitar un día "un país ya libre".