Más de 3.000 vuelos han sido cancelados y otros 19.000 sufren retrasos tras el cierre de gran parte del espacio aéreo de Oriente Próximo debido a la escalada militar en la región. Las conexiones con Europa se han visto gravemente alteradas y miles de pasajeros permanecen bloqueados. En Doha, los misiles cruzan el cielo en escenas descritas por testigos como “surrealistas”. Algunos viajeros relatan que, al aterrizar, recibieron avisos de seguridad en sus teléfonos recomendando permanecer en casa. Se estima que cerca de 30.000 españoles han quedado atrapados sin posibilidad de regresar, incluidos pasajeros en cruceros. Un grupo de enfermeras españolas reconoce que “hay miedo en algunos momentos” y denuncia la escasa información oficial. Desde el puerto de Dubái, una familia de ocho personas permanece retenida en un crucero cuyo itinerario quedó paralizado por el cierre de puertos. Su vuelo de regreso fue cancelado y aseguran que reciben información confusa, principalmente a través de redes sociales, mientras persiste la incertidumbre sobre cuándo podrán volver a España. Y este es solo uno de los cientos de casos de españoles atrapados que están pudiendo contar lo sucedido.