En una drástica respuesta a los ataques de EE.UU. e Israel, Teherán cerró el paso por donde circula el 30% del crudo del planeta. El bloqueo, que ya afecta a más de 150 buques cargados de petróleo y gas natural, amenaza con desatar un colapso energético sin precedentes y disparar los precios de la nafta a nivel global. El mundo contiene el aliento ante una parálisis que pone en vilo a los mercados internacionales.