La tensión en Oriente Medio ha teñido de rojo las bolsas mundiales, con caídas superiores al 2% y llevando al IBEX 35 a su peor sesión desde abril del año pasado. Este nerviosismo, que ya impacta en el precio del petróleo y del gas, se centra en un punto clave: el estrecho de Ormuz. Para analizar las consecuencias, el programa La Linterna de COPE ha contado con el consultor marítimo Joel Grau. Según el experto, el tránsito marítimo en la zona "está de facto cerrado", a excepción de barcos con intereses iraníes, chinos o rusos. El grueso de la flota mercante espera noticias del mundo del seguro marítimo de Londres, que está reevaluando las coberturas y los riesgos. La situación es crítica, ya que por este paso transita el 20% del petróleo que se consume a diario en el mundo. La situación se ha agravado tras la noticia de que la guardia revolucionaria iraní ha declarado el cierre del estrecho, afirmando que "van a atacar a cualquier barco que transite por el estrecho". Esto ya está disparando los precios del gas, dado que Qatar es uno de los grandes productores de la zona. En cambio, los precios del petróleo no han subido tanto como se esperaba porque, según Grau, "el mercado estaba descontando esta situación por los tambores de guerra que oíamos desde hace semanas". Aunque Irán controla la parte norte del estrecho, la sur pertenece a Omán y Emiratos Árabes. Joel Grau considera que "físicamente es prácticamente inviable cerrarlo", aunque sí se puede interrumpir el tráfico con ataques de drones, misiles o el hundimiento de barcos. Además, es una de las zonas más vigiladas del mundo por flotas de la OTAN y Estados Unidos, entre otras. El consultor marítimo ha afirmado que Irán no tiene incentivos para un cierre total, ya que "se estaría pegando un tiro en el pie". La razón es que el 80% del crudo que exporta Irán va a sus socios comerciales, principalmente a China, a través de esa misma ruta. Un bloqueo perjudicaría gravemente a su gran aliado, del cual depende para una parte importante de sus importaciones de crudo. Existen alternativas geográficas para una parte del suministro, como las tuberías de Arabia Saudí y Emiratos Árabes que podrían llevar entre 11 y 12 millones de barriles diarios hasta el Mar Rojo. Desde allí, podrían ponerse en ruta hacia los mercados asiáticos. Sin embargo, esta solución no está exenta de problemas. El problema es que esta ruta alternativa se encuentra con otro obstáculo: los hutíes. Estos rebeldes, aliados de Irán, ya han anunciado que volverán "a hacer de las suyas" en el Mar Rojo. Esto frena los planes de las grandes navieras, que empezaban a retomar el paso por Suez, creando un nuevo cuello de botella en el comercio mundial.