En España la tasa de mortalidad por cáncer de mama ha caído el 41,9 % entre 1990 y 2023, desde los 23,9 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en 1990 a trece en 2023, lo que sitúa a España con una de las tasas más bajas de los países desarrollados, por delante de potencias como Estados Unidos, Francia o Alemania.