Un patrón que trabaja para una naviera ha demandado a su empresa por sancionarle por no contestar a un mensaje de WhatsApp enviado un festivo. La demanda reclama una indemnización por daño moral de 15.000 euros y plantea la nulidad de la sanción que, entiende, en realidad es una represalia por las pegas que puso el patrón al uso de una embarcación que consideraba que no cumplía con la legalidad. También actuó contra la empresa para reclamar le pago de un plus.