«La muerte no es el final, solo otra senda que debemos recorrer», decía Gandalf en El Señor de los Anillos. Quizá por eso Sergio Busquets nunca ha visto su trabajo como algo oscuro o siniestro, sino como una forma luminosa de rendir un último tributo a quienes se marchan. Hace 17 años que trabaja como tanatopractor en el Tanatorio de Son Valentí. De voz cálida y sonrisa fácil, reconoce que entró por casualidad, «mi madre trabajaba aquí y me dijo que probara. Enseguida me enganchó y descubrí mi vocación». Desde entonces, su rutina se reparte en turnos de mañana, tarde o noche, velando por que ‘los finales’ no carezcan de dignidad.