El único gigante de la IA que se ha atrevido a desafiar a Donald Trump

Imagina un mundo en el que una máquina, sin necesidad de que una persona de la orden, es capaz de tomar la decisión de disparar a matar contra objetivos humanos. Uno en el que la tecnología, además, puede ser explotada por el gobierno de turno para vigilar de forma masiva a los ciudadanos. Durante los últimos años, un buen puñado de potencias han estado estudiando cómo pueden utilizar la inteligencia artificial con fines militares. Entre ellos, Estados Unidos. Recientemente, el Pentágono consiguió cerrar un contrato con OpenAI , la firma detrás del popular robot conversacional ChatGPT, para que su tecnología pudiera ser empleada «para cualquier propósito legal». El anuncio se produjo apenas unas horas después de que otra empresa se negase a plegarse a una solicitud similar de Washington. Su nombre: Anthropic. La razón: el temor a que el Gobierno use su IA para la vigilancia masiva y la construcción de armamento autónomo . Ese que es capaz de disparar por su cuenta sin necesidad de intervención humana. Y a la empresa puede costarle caro. El jefe del Pentágono, Pete Hegseth, anunció que las herramientas de la firma pasan a ser consideradas «un riesgo para la cadena de suministro y la seguridad nacional». Mientras tanto, el presidente Donald Trump ha ordenado a las agencias federales que dejen de emplear su tecnología. Algo que tendrán que hacer en los próximos seis meses. A pesar de las amenazas y del riesgo de perder los 200 millones de dólares que cobra del Gobierno, Anthropic se ha negado a dar su brazo a torcer. Y explica las razones para ello. «Hoy en día, los sistemas de IA de vanguardia no son lo suficientemente fiables como para impulsar armas totalmente autónomas. No proporcionaremos, a sabiendas, un producto que ponga en riesgo a los combatientes y civiles estadounidenses», afirmó en un comunicado el CEO de Anthropic, Dario Amodei. El ejecutivo también destacó que su empresa «apoya el uso de IA para misiones legales de inteligencia y contrainteligencia extranjeras». Sin embargo, considera que «usar estos sistemas para la vigilancia doméstica masiva es incompatible con los valores democráticos». La decisión de Anthropic de rechazar el acuerdo con el Gobierno estadounidense es extraña: un verso libre en Silicon Valley. Especialmente durante el último año, cuando la mayoría de las grandes tecnológicas han hecho todo lo posible por mantener una relación estrecha con la Casa Blanca. Eso incluye al resto de empresas punteras en IA, como Google o xAI, que, junto con OpenAI, ya han cerrado un acuerdo para que el Pentágono pueda utilizar su tecnología, según recoge ' The Washington Post '. Un acuerdo que Anthropic se ha negado a suscribir. Desde su nacimiento en 2021, la firma ha estado dirigida por Dario Amodei, que ocupa el cargo de CEO, y por su hermana Daniela, que hace las veces de presidenta. Ambos trabajaron para OpenAI, pero decidieron abandonar la empresa por el nuevo plan de la ejecutiva, con Sam Altman a la cabeza, de comenzar a centrarse en hacer negocio con la tecnología y abandonar el espíritu benéfico con el que fue fundada. Algo que, al final, la propia Anthropic también acabó haciendo. Actualmente, la empresa de los Amodei tiene una valoración que ronda los 380.000 millones de dólares y controla uno de los chatbots más populares del momento. Su nombre es Claude y cuenta, además, con un asistente llamado Code, pensado para la creación de código y que se ha convertido en una de las herramientas de IA mejor valoradas por los desarrolladores. A pesar del enfrentamiento actual, la tecnológica ha colaborado activamente con el Pentágono. Claude es utilizado por varias firmas relacionadas con la seguridad nacional estadounidense así como por el Departamento de Defensa. De acuerdo con ' The Wall Street Journal ', su tecnología incluso ha sido utilizada en los recientes bombardeos que se han llevado a cabo en Irán. «Fuimos la primera empresa de IA de vanguardia en implementar nuestros modelos en las redes clasificadas del gobierno estadounidense, la primera en implementarlos en los Laboratorios Nacionales y la primera en proporcionar modelos personalizados para clientes de seguridad nacional», señaló Dario Amodei sobre la colaboración que, hasta el momento, había mantenido su compañía con el Departamento de Defensa. La empresa también ha tomado medidas para que su tecnología no sea accesible para gobiernos antagonistas, como el de China, renunciando por el camino a «cientos de millones de dólares». Sin embargo, no está dispuesta a ceder ante Washington para que pueda hacer con su tecnología lo que considere oportuno.