Noam Chomsky es uno de los intelectuales más importantes de los últimos sesenta años. Desde su obra pionera en lingüística hasta las intervenciones contra el imperialismo estadunidense, su contribución al campo y al debate público ha sido notable. Sin embargo, toda su contribución al avance científico de esa disciplina, así como su compromiso político, han quedado en entredicho a la luz de su relación íntima con Jeffrey Epstein. Para la derecha, esta relación es una evidencia para seguir con sus argumentos políticos contra Chomsky. Para la izquierda, sin embargo, es un golpe; puede optar por el silencio, participar en el enésimo debate sobre la separación entre la vida y obra de hombres ilustres o denunciar su conducta. Su estado de salud hace que estas informaciones lleguen en un momento en que una respuesta directa es imposible. Según el relato de su mujer, Valéria Chomsky, ella y su marido no apreciaron 'la magnitud y gravedad' de la conducta de Epstein. En este contexto, emerge una voz: debemos considerar la crucial perspectiva de su antiguo colaborador, Vijay Prashad, superviviente de abuso sexual cuando era joven: "No hay nada que decir en su defensa. Cuando aparecieron las fotos y los correos electrónicos, me sentí inmediatamente indignado por la pedofilia de Epstein y, por consiguiente, por la amistad de Noam con él. En mi opinión, no hay justificación para esto; no hay contexto que pueda explicar esta indignación". A partir de aquí, podemos explorar el caso desde otro ángulo, no tan personalizado o biográfico, que nos sitúa a Chomsky dentro de la oligarquía blanca masculina cisheterosexual, un boys club particular cuyos privilegios se comparten y reproducen dentro de una estructura de poder patriarcal. Desde esta perspectiva, podemos ver cómo Chomsky pasó casi toda su carrera en el sector privado privilegiado de las élites blancas: cursó sus estudios de Grado, Master y Doctorado en la Universidad de Pennsylvania, una universidad de la Ivy League que participa de la exclusividad, prestigio académico e historia colonial de las universidades de la costa Este norteamericana. Fue catedrático durante medio siglo en el MIT-Massachusetts Institute of Technology, referente mundial de innovación tecnológica que ha creado toda una mitología de meritocracia y liderazgo en innovación. Nunca estudió ni dio clases en las universidades públicas desde las que atender a la clase obrera, aprender de ella o servirla. Y las investigaciones que han configurado su notoriedad académica han estado pagadas por el Pentágono. ¿Cómo? En efecto, su gramática generativa transformacional que sin duda es el descubrimiento más importante de la lingüística en el siglo XX, fue estimulada dentro de los Programas de Electrónica de Servicios Conjuntos del ejército EEUU. En sus propias palabras: 'Estuve en un laboratorio militar. Si revisas mis primeras publicaciones, todas hablan de la Fuerza Aérea, la Marina, etc.' Muchos años después, en los 2020s, Chomsky trabajaba con un contratista del Pentágono. Siempre se refirió de manera positiva a sus colegas derechistas y fue cercano a Steve Bannon. Durante la Guerra Fría, el Pentágono financió muchas cosas que...