Las alergias alimentarias se han convertido en uno de los grandes retos sanitarios en las sociedades occidentales. En apenas una década, su prevalencia se ha duplicado y hoy se consideran un problema de salud pública de primer orden. No es una cuestión menor: la alergia a un alimento está catalogada como una enfermedad de "riesgo vital", ya que el contacto con el alérgeno puede desencadenar una reacción grave en cuestión de minutos.