Nuestros 'persas'

Corría el mes de abril de 1814 y España, expulsado ya el ejército invasor, anhelaba el regreso de Fernando VII, 'El Deseado', que devino felón. Fue entonces cuando un grupo de diputados de las Cortes de Cádiz firmaron un manifiesto que defendía la vuelta al Antiguo Régimen, derogando La Pepa, como así sucedió, documento conocido como el 'Manifiesto de los Persas'. El nombre venía del párrafo introductorio: «Era costumbre en los antiguos persas pasar cinco días de anarquía después del fallecimiento de su rey, a fin de que las experiencias de los asesinatos, robos y otras desgracias les obligasen a ser más fieles a su sucesor». Los firmantes sostenían que los seis años de guerra, con el Rey ausente, habían constituido un periodo revolucionario, equiparable al que seguía a la muerte del rey de los persas, y que debía concluir con la restitución del absolutismo. Ignoro si en el entorno de Reza Pahlaví, hijo del último Sah de Persia y actual heredero del trono, conocen aquella vieja costumbre de sus antepasados –en EE.UU. es más improbable–, pero si fuera él quien finalmente asumiera el poder en Irán podríamos apreciar cierta semejanza, salvando las distancias, entre el periodo que comenzó con el derrocamiento de su padre, dando paso a la odiosa tiranía de los ayatolás, y el tiempo, entre rey muerto y rey puesto, en que en la antigua Persia reinaba el caos. Hoy es todo bastante más complejo, sin duda, pero a veces la historia nos brinda interesantes paralelismos. Ahora bien, si así fuera, espero, por el bien de los iraníes, que Pahlaví no siga los pasos de nuestro felón, que tanta desgracia nos trajo y cuyas secuelas aún perduran. Manuel Sierra . Pamplona De nuevo los Goya y los mismos de siempre. No me entra en la cabeza que 'el mundo de la cultura' (¿por qué se creen más cultos que un policía, un fontanero o un ingeniero?) de nuevo use un evento del cine español para criticar a la derecha o para apoyar cualquier ideología asociada a la izquierda. Yo lo llamo «malversación de tribuna publica»: sales a recoger un premio de cine y aprovechas para hablar, portar pegatinas o pancartas contra Israel o contra la derecha. ¿Alguien se imagina que en un congreso médico salga un ponente a mostrar una serie de tumores cerebrales o una nueva técnica quirúrgica y de paso hable del Gobierno, o que te subas al podio a recoger un trofeo de tenis y desde allí insultes a la derecha o a Trump? ¿Por qué no montáis una charla donde os quieran oír, o os subís a un banco del Retiro a gritar vuestras soflamas, o simplemente vais con vuestro voto a las urnas, como hacemos todos? Otra cosa más: ¿puede un medico presentar resultados favorables de un medicamento cuyo laboratorio le esta subvencionando? José Manuel Cañizal . Madrid Un barco sin timón no navega; deriva. Y cuando deriva no elige puerto; acaba encallando en la arena o destrozado contra las rocas. Esa es la imagen que hoy proyecta España: un país al pairo, sin rumbo firme, a merced de decisiones unilaterales. El Gobierno presidido por Pedro Sánchez actúa más por impulso que por consenso, más por cálculo interno que por coherencia internacional, y el mensaje que transmite es el de un país que se descuelga del bloque al que pertenece para marcar perfil propio, aunque erosione la confianza común. No se trata de seguidismo ciego, sino de coherencia estratégica. Cayetano Peláez del Rosal . Córdoba