El colegio de Cartagena que enseña a "regalar vida" moviliza a cientos de donantes

El Colegio de Adoctrices de Cartagena celebra este jueves, 5 de marzo, su quinta gran campaña de donación de sangre y médula ósea. La iniciativa, que se ha convertido en un ejemplo de solidaridad en la ciudad, transforma a sus alumnos más pequeños en los mejores altavoces para movilizar a la comunidad. José Manuel Garrido, jefe de estudios de infantil y primaria del centro, explica que, aunque los niños no pueden donar hasta los 18 años, se han convertido en un reclamo fundamental. "Nuestros niños son un reclamo para que familia, amigos y todo aquel que quiera venir al cole a regalar vida sea bienvenido", afirma. La organización ha empapelado la ciudad con carteles que incluyen un código QR para reservar cita previa. Garrido señala que, aunque ya hay casi 230 personas inscritas, todavía quedan huecos disponibles. El horario de donación es de 9:30 a 13:30 horas y de 16:00 a 20:00 horas en las instalaciones del colegio, y también se puede acudir sin cita. El objetivo de este año es igualar o superar las 300-310 donaciones del año pasado, una cifra que se acerca a las 300 donaciones diarias que necesita el centro regional. "Este año no queremos ser menos", comenta Garrido, animando a los indecisos a participar. La campaña no se limita a la donación de sangre. Por sugerencia de Toñi Gómez, responsable del Centro Regional de Hemodonación, el colegio incorporó la donación de médula. Garrido destaca que se realiza una labor formativa para desmitificar este proceso. Se organizan charlas con personal del centro de hemodonación para aclarar falsos mitos, como el de la punción en la espalda. "Son cosas totalmente diferentes y es el mismo gesto que donar sangre", explica el jefe de estudios. Al donar, la persona entra en una base de datos y, si resulta compatible con alguien que lo necesite, "sería una maravilla". Más allá de las cifras, la iniciativa tiene un profundo valor pedagógico. Los niños adquieren conciencia sobre la importancia de donar, convirtiéndose en los donantes del futuro. Garrido describe como "súper gratificante" ver a antiguos alumnos que, al cumplir los 18 años, regresan al colegio para donar. Estos jóvenes, que aprendieron en el colegio el valor de la solidaridad, aportan su granito de arena a una causa vital. Como recuerda Garrido, la sangre es algo que es tan necesario y que no se puede comprar en ningún sitio", por lo que la sociedad depende de la generosidad de personas como las que moviliza esta campaña.