El momento de arrancar un motor cuando está frío continúa siendo una fase especialmente sensible, incluso en los vehículos más modernos. La rutina diaria y las prisas llevan a muchos conductores a iniciar la marcha apenas segundos después de encender el coche. Sin embargo, desde el punto de vista mecánico, esa práctica repetida con frecuencia puede contribuir a un desgaste progresivo del propulsor.