A sus 34 años, el empresario riojano Adrián Alonso Martínez se ha convertido en un referente del emprendimiento juvenil. Desde hace trece años, es gerente y director de Gesvasa gestión de residuos y de Crossfit Colen, dos empresas que, a cierre de 2025, prevén una facturación conjunta cercana a los dos millones de euros. Su trayectoria es una historia de superación, resiliencia y visión de negocio que comenzó con un trabajo lavando coches. En La Rioja, el emprendimiento se consolida como la principal aspiración profesional entre los jóvenes de 15 a 21 años. Según el Informe Jóvenes talentos empresarios de Abanca y Praxis MMT, el 38,1% quiere crear su propia empresa, frente a solo un 9,5% que prefiere trabajar por cuenta ajena. Es un dato claro: ser asalariado pierde atractivo y montar un negocio propio gana terreno como primera opción. Las razones son contundentes. La mitad, el 50% quiere dedicarse a algo que realmente le guste, y un 25% valora ser su propio jefe o tiene referentes emprendedores en su entorno. Eso sí, no son ingenuos: el 100% reconoce que emprender con éxito es difícil o muy difícil. Aun así, prefieren asumir el riesgo antes que depender de una empresa. En el ámbito educativo, reclaman una formación más práctica y orientada al mundo real: el 95,2% cree que el emprendimiento y las finanzas deberían tener más peso en el currículo. La mayoría considera útil la formación financiera que recibe y valora el uso de simuladores empresariales. En resumen, la juventud riojana quiere más autonomía, más iniciativa propia y menos dependencia del empleo tradicional. Son conscientes de la dificultad, pero prefieren intentar construir su propio camino antes que limitarse a buscar estabilidad en una empresa. El primer proyecto empresarial de Alonso nació en 2009, cuando tenía solo 17 años y sin haber finalizado sus estudios de secundaria. "Quería ser dueño y señor de mi tiempo", recuerda. Movido por su afición a la creatividad y el diseño, creó una marca de ropa con la que llegó a vender en tiendas de España y Reino Unido. "Empecé a conocer cómo funciona la empresa de manera muy autodidacta", explica sobre una experiencia que duró cuatro años. Para arrancar, contó con el apoyo de su familia y con unos 6.000 euros que su abuela había estado ahorrando para su hermano y para él. A pesar del esfuerzo, gestionar una empresa del sector textil se volvió "demasiado grande" para una sola persona, por lo que decidió parar y reflexionar sobre su futuro. Poco después, una crisis financiera y familiar lo cambió todo. El fallecimiento de su hermano y la crisis económica llevaron a sus padres a "pegar el frenazo" en su empresa de servicios. Con 19 años, Alonso tuvo que madurar de golpe. "Me tocó pegar un salto de madurez, coger las riendas de la familia, del negocio y decir ¿qué hago ahora?", confiesa. En medio de la adversidad, surgieron dos oportunidades. Por un lado, repivotó el negocio familiar hacia la gestión de residuos, creando así Gesvasa. Por otro, una lesión de hombro le llevó a descubrir el crossfit, una disciplina deportiva casi desconocida en España en ese momento. Vio una oportunidad de negocio y fundó Crossfit Colen, convirtiéndose en el segundo centro oficial de La Rioja. La clave del éxito de Gesvasa ha sido su capacidad para anticiparse. En 2017 invirtió en una tecnología de pesajes en sus camiones que lo diferenció de la competencia. Esta visión, sumada a la nueva ley de residuos de 2022, ha hecho que la empresa haya "quintuplicado" su tamaño desde 2020. "Trato de anticiparme un poco a las cosas que van a venir", afirma. El camino de Crossfit Colen ha sido más complicado. Tras una inversión de 600.000 euros en unas nuevas instalaciones en el centro comercial Las Cañas, la pandemia de la COVID-19 obligó a cerrar el negocio durante nueve meses, perdiendo todo el fondo de comercio. Sin embargo, gracias a un intenso trabajo, ha conseguido recuperarse y actualmente cuenta con unos 420 socios. Para los jóvenes que sueñan con emprender, Adrián tiene un consejo claro: "Que crean en ellos mismos y que sean fieles a lo que creen o quieren ser". Aunque el emprendimiento implica "vivir un poquito en la cuerda floja", asegura que la dedicación y el esfuerzo acaban generando seguridad. La clave, según él, es tener una visión a largo plazo y buscar la felicidad en lo que se hace. El empresario insiste en que el retorno no es solo económico, sino también de impacto social y motivacional. "Si algo que voy a hacer no me va a hacer feliz y voy a condenar mi vida a ello, pues no nos va a merecer la pena", sentencia. Considera fundamental que los proyectos aporten valor a los demás, ya que eso "luego nos vuelve a nosotros indirectamente".