El precio de los carburantes y el gas ha comenzado una escalada en Madrid, un efecto que pronto se notará también en la factura de la luz. El economista y analista financiero Javier Santacruz analiza las causas de esta subida y advierte sobre las consecuencias de la incertidumbre actual, aunque llama a la tranquilidad de los consumidores. Según Santacruz, en Madrid confluyen dos factores clave: una alta concentración de población que impulsa la demanda y una fuerte dependencia de suministros lejanos. Esta situación hace que la garantía de suministro sea, en principio, "más limitada" para los grandes consumidores de gas, petróleo y electricidad de la región. No obstante, el analista subraya que la situación actual es mejor que en crisis anteriores. "España y, por extensión, Madrid, parten de una posición mucho mejor gracias a que el sistema de reservas energéticas está relativamente lleno", explica. Esto, asegura, "ayuda a amortiguar los efectos" de la subida de precios en el consumidor final. El economista advierte de que el nerviosismo puede ser contraproducente. Aunque es comprensible que los ciudadanos acudan a repostar ante la previsión de subidas, Santacruz alerta de que esta actitud "activa el círculo vicioso". En sus propias palabras: "cuanta más demanda haya ahora, más rápida va ser la subida de precios en los próximos días". Santacruz insiste en que el principal problema no será la escasez. "No vamos a tener un problema de suministro, como mucho lo que vamos a tener va a ser un encarecimiento de los precios, que es notable", afirma. Por ello, desaconseja las compras impulsivas de combustible. El impacto inmediato es un "efecto escalón", ya que los precios venían de niveles bajos. Sin embargo, la mayor incertidumbre es la duración del conflicto. "El petróleo y el gas que estamos comprando hoy sirve para suministrar dentro de 3, 4 o 5 meses", lo que significa que un conflicto alargado mantendrá los precios elevados durante más tiempo para los consumidores madrileños. Este encarecimiento no se limita a los carburantes. El analista recuerda que España tiene una dependencia energética del 80% y el coste de la energía representa casi un tercio del gasto de las familias. Por tanto, la subida se traslada "inmediatamente a los precios de los bienes y servicios", al repercutir directamente en la cadena logística y de producción.