Andrea: "Es la primera vez que temimos por nuestra vida"

El repentino estallido del conflicto en Oriente Medio ha dejado a más de 30.000 españoles atrapados en la región, muchos de ellos turistas que se encontraban de vacaciones o haciendo escala. Es el caso de Andrea Portero, quien, embarazada de cuatro meses, se ha quedado varada en Dubái junto a su marido, Daniel, y su hija de tres años, Valentina. En una entrevista con Alberto Herrera en Herrera en COPE, ha relatado la dramática situación que están viviendo. La familia se encontraba en el Dubai Mall el sábado por la tarde cuando notaron que las tiendas más importantes comenzaban a cerrar. Aunque en ese momento desmintieron los bulos que circulaban sobre incendios en la zona, la tensión aumentó por la noche. "Fue por la noche, cuando ya estábamos en el hotel, cuando empezó todo a estar un poco más turbio", ha explicado Andrea. Cerca de la una de la madrugada, en su habitación de un piso 51, empezaron a escuchar las primeras detonaciones y las alarmas de los móviles sonaron de forma brutal con una alerta de misiles. En ese momento de pánico, Andrea ha confesado el miedo que sintieron: "Es la primera vez que temimos por nuestra vida". La pequeña Valentina, de tres años, percibe la gravedad de la situación. Una detonación reciente hizo vibrar los cristales y la hizo llorar. Según su madre, lo que más miedo le da son los cazas: "tiembla y te dice, 'no más ruidos, no más ruidos, ¿cuándo va a pasar otro?'". A la angustia se suma un problema médico. Andrea necesita pincharse heparina por su embarazo y su hija requiere una medicación crónica. Con las dosis justas para el viaje, la incertidumbre crece, ya que el seguro de viaje no cubre "conflictos bélicos". Afortunadamente, han encontrado una farmacia que parece que podrá conseguirles los medicamentos. Los intentos por volver a casa han sido infructuosos. La embajada española no se ha puesto en contacto con ellos y las líneas de emergencia estaban colapsadas. Un funcionario de la embajada de Abu Dabi les transmitió que estaban "desbordados". Compraron un vuelo para este miércoles que fue cancelado poco después, mientras los precios se disparaban hasta los 3.000 euros por persona. Ante este panorama, Andrea solo pide una cosa: "que se intenten agilizar trámites, porque al final lo que nos falta es un contacto de la embajada que nos diga si en algún momento van a intentar hacer algo por sacarnos de aquí y no tengamos que estar con la incertidumbre de no saber cuándo vamos a volver".