¿Cómo empezó el conflicto entre Israel y Palestina?: las 67 palabras que hicieron estallar la guerra en Oriente Próximo

El conflicto entre Israel y Palestina parece no tener fin. Hablamos de una guerra que se reavivó hace más de 2 años, el 7 de octubre de 2023 con el atentado de Hamás en el que llegaron a morir más de 1.200 israelíes. Y es que, aunque haya habido un intento de alto al fuego propuesto por Estados Unidos, este parece no haber servido de nada. Los últimos recuentos hablan de 630 muertos por ataques de Israel, a los que se suman la recuperación de hasta 735 cadáveres. Pero el origen de este conflicto no es tan reciente, ya que su origen se remonta a la Primera Guerra Mundial. Fue en 1917, un año antes de su fin, cuando un documento pidió el establecimiento de un hogar nacional en Palestina para la comunidad judía. En esta carta del 2 de noviembre, se entendía que no se haría nada que perjudicara los derechos de las comunidades no judías en Palestina, o su estatus en cualquier otro país, lo que no se cumplió. El documento, más conocido como la Declaración Balfour, fue publicado por el Gobierno británico y criticado por Boris Johnson en 2017 por no cumplir Israel con la cláusula. Según él, la solución era el establecimiento de dos estados que pudiesen convivir en paz: el de Israel y el de Palestina. Si entonces esta situación no se dio, tampoco ocurrió en el siglo XX. En ese momento, Palestina aún formaba parte del Imperio Otomano y quedó dividida en varios distritos. El 11 de diciembre de 1917, Gran Bretaña entró en Jerusalén y terminó con los cuatro siglos de dominio otomano. Es la interpretación de la carta la que todavía causa enfrentamientos en Oriente Próximo. Y es que, mientras que en Israel es considerada como la primera piedra para la conciliación, para el pueblo de Palestina supone un retroceso territorial. Es más, en 2017, los dirigentes palestinos encabezaron una manifestación en Ramala para exigir que Reino Unido pidiese perdón por este escrito, calificandolo de "injusticia histórica". La carta de la que hablamos no fue la única promesa de los británicos en ese momento, que también intentaron llevarse a su terreno a los árabes. Fue uno de sus militares, Henry McMahon, quien a raíz de una reunión mantenida con el jerife de La Meca, prometió la independencia de Egipto si apoyaba a los aliados contra el Imperio Otomano. Y aunque la Declaración de Balfour no se llegó a aplicar, 5 años después, la Sociedad de Naciones le adjudicó un mandato a Reino Unido: administrar el territorio de Tierra Santa. Pero todo tuvo pocos efectos legales, ya que varios países consideraban que era poco potente.