Las Cámaras de Comercio de Aragón han vuelto a alzar la voz para exigir al Ministerio de Transportes que actúe de manera urgente ante la paralización de infraestructuras clave en la comunidad. La situación, que califican de insostenible, tuvo su último episodio este pasado domingo con retenciones de casi cuatro horas en el entorno de Sabiñánigo, un punto que evidencia la falta de avances en la variante de la N-330. Ante este nuevo colapso, las organizaciones empresariales han instado una vez más al Gobierno a desbloquear un proyecto vital para la conexión con el Pirineo y mejorar la seguridad vial en la zona. El presidente de la Cámara de Comercio de Huesca, Manuel Rodríguez Chesa, ha lamentado que los problemas se acumulen "fin de semana tras fin de semana" sin que se ofrezcan soluciones concretas. En una nueva reclamación formalizada el pasado viernes, y reforzada con el envío de cartas a la Delegación del Gobierno y al propio ministerio, las cámaras han vuelto a poner sobre la mesa una reivindicación histórica. "No es una vez más, son muchas veces más", ha señalado Rodríguez Chesa, subrayando el largo recorrido de una demanda que se ha convertido en un clamor en el territorio aragonés. La variante de Sabiñánigo es solo la punta del iceberg de un problema de planificación y ejecución que afecta a toda la Travesía Central del Pirineo. Según recuerda el presidente de la cámara oscense, este proyecto ha sufrido un sinfín de vaivenes. Tras décadas de reivindicaciones, en 2003 entró en el Libro Blanco de Redes de la Unión Europea y en 2004 se ratificó como prioritario. Sin embargo, en 2011 "cayó y se cambió por el eje mediterráneo, que por cierto está sin terminar todavía con incrementos de tiempo y de presupuestos". La frustración del sector empresarial es palpable, especialmente después de que la planificación más reciente relegara la finalización del proyecto a una fecha tan lejana como 2050. Un horizonte temporal que Rodríguez Chesa no duda en calificar con ironía. "Yo no sé si es una tomadura de pelo o es que alguien juega con el personal", ha criticado con dureza, reflejando el sentir de una comunidad que ve cómo sus comunicaciones estratégicas quedan sistemáticamente en segundo plano. Para los empresarios, esta infraestructura debería haber estado completada "antes de final del siglo XX". Rodríguez Chesa sostiene que la falta de conexiones adecuadas ha provocado una situación anómala para el país. "Nos incorporamos a Europa como país y entramos por la puerta de servicio", ha afirmado de manera gráfica. Actualmente, la comunicación de la península ibérica con el resto del continente se concentra en los dos extremos del Pirineo, unas vías que, según advierte, "están absolutamente saturadas y colmatadas". La visión de las cámaras va más allá del ámbito local o nacional. Defienden que la Travesía Central del Pirineo no solo conectaría la península con Europa, sino que se integraría en los grandes flujos comerciales mundiales. "Comunica al mundo", ha aseverado Rodríguez Chesa, explicando que canalizaría el tráfico de mercancías que cruza los canales de Suez y Panamá con destino a los grandes puertos del norte de Europa, como el de Róterdam. El caso concreto del tramo de Sabiñánigo es, para las cámaras, un ejemplo de la mala gestión. Se trata de apenas 8,6 kilómetros de autovía "sin ninguna dificultad técnica", cuyo plazo de ejecución inicial era de tres años con un presupuesto de algo más de 30 millones de euros. La realidad es que el proyecto, que ya debería estar finalizado hace tres años, ha visto cómo su coste se ha disparado por encima de los 60 millones. "Esa es la gestión que se nos está transmitiendo", ha denunciado Rodríguez Chesa. Más allá del sobrecoste económico, el presidente de la Cámara de Huesca pone el foco en "una cosa que es muy importante y que no se dice habitualmente: los riesgos en la circulación". La alternancia constante entre tramos de autovía y de carretera convencional genera situaciones de extremo peligro. "En el tramo de Sabiñánigo ha habido accidentes, algunos con muertes, en esas rotondas, en esos encajes", ha recordado, mencionando también los siniestros mortales que ocurrieron en la autovía de Huesca a Zaragoza cuando se abrió por fases. La reclamación de las patronales, que están integradas en foros como la Fundación Transpirenaica o la Alianza Corredores, es clara: exigen rigor, planificación y un compromiso firme. Critican que las decisiones no estén en manos de profesionales y técnicos cualificados. "Hay que pensar un poco con la cabeza y dejar trabajar a los profesionales y a los técnicos", ha sentenciado Rodríguez Chesa. Considera que las obras de esta envergadura deben programarse y ejecutarse "de principio a fin, no a trocitos", trabajando incluso en tres turnos si fuera necesario para cumplir los plazos. Frente a la promesa de que las obras se retomarán "a trocitos", las Cámaras de Comercio exigen un cambio de rumbo. Rechazan lo que consideran soluciones parciales que no atajan el problema de fondo. "Lo de dar un caramelo a cada uno no es suficiente. Hay que poner el plato completo en la mesa para todos", ha concluido el presidente de la Cámara de Huesca, insistiendo en la necesidad de un plan integral con un calendario y un presupuesto definidos que ponga fin a décadas de agravios y abandono en las infraestructuras aragonesas.