Los tumores de cabeza y cuello están entre los diez más diagnosticados en nuestro país y afectan a más de 10.000 españoles cada año, tal y como señala la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de la Cabeza y Cuello (SEOLR CCC). Se estima que este año se diagnosticarán más de 300.000 nuevos casos de cáncer, con un incremento de un 2% respecto a 2025, según un informe de la Sociedad Española de Oncología Médica. Aunque no se especifican los casos estimados de tumores de cabeza y cuello para este ejercicio, históricamente representa el 5% de los casos anuales, entre los 12.000 y los 14.000. Históricamente, estos casos se deben al tabaquismo y el consumo de alcohol, aunque hay otros motivos que podrían llevar a una persona a desarrollar este tipo de tumor. Detectarlo en sus fases iniciales, por lo tanto, puede marcar la diferencia en el pronóstico, tal y como explica el doctor Alberto Cunquero, oncólogo especializado en tumores de cabeza y cuello en el podcast 'La Primera Línea del Cáncer', donde además insiste en la importancia de no normalizar determinados síntomas, especialmente en estas personas fumadoras o que consuman alcohol de forma habitual. "Sabemos que siempre detectarlo a tiempo, en el estadio más precoz, es lo que más va a beneficiar al paciente y va a mejorar el pronóstico de su vida y de la propia enfermedad", señala el oncólogo. La clave, explica, está en consultar cuando aparecen señales que no encajan con procesos leves y que se prolongan en el tiempo. El especialista detalla que hay varios signos que deben poner en alerta. "Fundamentalmente, síntomas como cambios en la voz, aparición de algún bulto en el cuello o alguna úlcera en la boca, dificultad al tragar o algún dolor que aparece y no acaba de calmar con los analgésicos habituales", explica. No se trata de alarmarse ante cualquier molestia puntual, pero sí de vigilar su evolución. Cunquero aclara que "si ya hemos descartado una causa más frecuente, como puede ser una infección, un golpe o un traumatismo, y si se mantiene más allá de tres semanas", es cuando es fundamental consultar con un médico, para que este nos remita a un especialista "para que nos haga una exploración en mayor profundidad". Ese plazo, subraya, es determinante para decidir cuándo dar el paso y acudir al médico. En el día a día, hay algunos signos que se repiten más que otros. "Fundamentalmente, los cambios en el tono de voz, la afonía. Muchas veces se consulta por esto", explica. También son habituales "dificultades al tragar" y "cuando aparece una lesión que no acaba de curar, a pesar de antibiótico o de medidas locales". Es en esos casos cuando el paciente suele acabar buscando atención médica. Una vez que existe sospecha, el proceso diagnóstico se apoya en tres pilares. El primero es la "exploración física", que debe realizar un especialista, ya sea un otorrinolaringólogo o un cirujano maxilofacial. El segundo es la biopsia para "obtener tejido", imprescindible para confirmar el diagnóstico. Y el tercero son las pruebas de imagen. Asegura que con un TAC "suele ser suficiente" para un primer diagnóstico inicial, aunque en algunos casos pueden requerirse otras pruebas diagnósticas, como una resonancia o un PET. "Fundamentalmente, exploración, biopsia y TAC: tres puntos importantes que suelen estar presentes en casi todos los tumores", concluye. Un circuito claro que, cuanto antes se active, mayores opciones ofrece al paciente de atajarlo a tiempo y ofrecer un tratamiento adecuado.