El polideportivo municipal de Colonia Requena llevará el nombre del dirigente vecinal Antonio Colomina Heredia. Así se ha aprobado en la Junta de Gobierno Local de este martes, cumpliendo con el compromiso que el alcalde Luis Barcala anunció tras el fallecimiento de Colomina para dedicarle un espacio público en la ciudad. El concejal de Deportes, Manuel Villar, ha explicado que "en estos momentos el polideportivo se encuentra en fase de adecuación y se cederá al proyecto “Lucentum Zona Norte” de baloncesto del que Colomina fue impulsor y firme defensor". El expediente aprobado destaca que el histórico dirigente vecinal apostó por el deporte como "herramienta para construir identidad comunitaria y ofrecer oportunidades a la infancia y juventud del barrio, incluida la ayuda en la tramitación de documentación para el acceso a actividades y recursos". Con esta dedicatoria, Alicante reconoce a una persona que ha contribuido con su esfuerzo y trayectoria al bienestar colectivo y a la mejora de los barrios de Alicante, con especial atención a Colonia Requena. Nacido en Alicante el 12 de julio de 1962 y fallecido el 12 de febrero de 2025, Manuel Antonio Colomina Heredia fue una figura central del movimiento vecinal en la Zona Norte de Alicante. Ejerció como presidente de la Asociación de Vecinos de Colonia Requena en el periodo previo y posterior al inicio de la pandemia. Como profundo conocedor de la evolución de la zona, se dedicó a ayudar a los vecinos, prestando especial atención a los colectivos vulnerables. También promovió la mejora de la calidad de vida y la creación de espacios para fortalecer la convivencia. Tanto desde la presidencia vecinal como desde su establecimiento ‘El Loro’, mantuvo viva la red de cohesión comunitaria. Durante los momentos más duros de la pandemia, transformó su negocio en un punto logístico de apoyo y reparto de alimentos. Su labor fue fundamental para que ninguna familia se quedara atrás, actuando en coordinación con la Administración pública. Su vocación de servicio público y su capacidad de diálogo, siendo respetado tanto en la Parroquia como en la Mezquita, le convirtieron en un puente entre la burocracia y la realidad cotidiana de la calle.