Mientras las bombas de EE.UU e Israel siguen cayendo sobre Irán y los misiles de este país sobre buena parte de los países de su entorno en el Oriente Medio, a miles de kilómetros de distancia hay quienes siguen con especial atención ese conflicto ya que, a pesar de lo que supone ver su país bombardeado por naciones extranjeras, intuyen que es la única oportunidad que se les abre para poder terminar con un régimen teocrático que ha gobernado Irán en el casi último medio siglo. Aplastando cualquier voz disidente desde su instauración y matando a quienes han tenido el valor de protestar en los últimos tiempos, como bien sabe Ramtin, un joven iraní de 26 años afincado en Santiago de Compostela donde estudia Farmacia, ha compartido su testimonio en los micrófonos de Mediodía COPE en Santiago sobre la situación que atraviesa su país de origen. Nacido en una localidad sita en la frontera entre Irán e Irak y de origen kurdo y persa, no duda ni un momento en expresar la inmensa alegría que sintió, junto algunos de sus compatriotas residentes en la capital de Galicia, primero al saber del inicio de los bombardeos de EE.UU e Israel y, sobre todo, al confirmarse la noticia de la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Jamenei, en uno de esos primeros ataques registrados el sábado. De hecho, el joven asegura que, en ese momento, se encontraba en el campo "para hacer una barbacoa con mis amigos iranís" y que tras las informaciones que confirmaban que Jamanéi ya está muerto, "estábamos superfeliz". La celebración fue inmediata, transformando el encuentro en "una fiesta que no puedes imaginar". Para Ramtin, la situación de su país es clara: "La tierra iraní está ocupada por el gobierno islámico desde hace 47 años". Ha denunciado la brutal represión del régimen, especialmente durante las revueltas del pasado enero. "Hace dos meses estábamos en la calle, protestando, pero nos respondieron con balas, con armas pesadas, y nos han matado 50.000 personas en solo dos días", ha afirmado, añadiendo que entre las víctimas se encontraban familiares cercanos. El estudiante ha asegurado que la gran mayoría de la población rechaza al gobierno. "El 80% o 90% somos iraníes que estamos pensando lo mismo, intentando liberar nuestra tierra", ha explicado. El porcentaje restante, entre un 10% y un 20%, correspondería a "beneficiarios y seguidores del régimen" que buscan mantener el sistema actual. "Este régimen nos ha matado, nos ha matado para siempre, desde que nació", ha sentenciado. A pesar de la preocupación por la seguridad de su familia, ya que "las bombas no conocen enemigos", Ramtin se ha mostrado optimista. Considera que los bombardeos sobre objetivos iraníes, por los que llevaban tiempo clamando, son el comienzo del fin de la tiranía. "Estábamos pidiendo un llamamiento al mundo global, incluso a Trump y Netanyahu, porque eran las únicas personas interesadas en intervenir para ayudarnos", ha confesado. Ahora, espera que este cambio conduzca a Irán "hacia un mundo libre". El joven también ha advertido sobre las tácticas del régimen para aferrarse al poder, asegurando que son capaces de "bombardear a su propio pueblo para que diga a todo el mundo que Netanyahu y Trump están bombardeando a iraníes". "Somos iraníes y los conocemos mejor que nadie, sabemos de lo que son capaces para mantenerse", ha insistido. Actualmente, en Santiago reside una pequeña comunidad iraní de entre 50 y 100 personas. Como muchos de ellos, el futuro de Ramtin pasa por volver a su hogar. Tras finalizar sus dos años restantes de carrera y un máster, su deseo es regresar, pero solo si las condiciones cambian radicalmente. "Quiero volver a un Irán distinto al que dejé. Cuando mi país esté libre, volveré", ha manifestado. Su anhelo es poder vivir en el país que era antes de la revolución islámica. "En aquel momento, yo nunca me imaginaría desalojar mi tierra y crear otra vida desde cero. Cuando me gradúe, voy a vivir en mi casa, en mi país, pero mi país que está libre", ha concluido Ramtin, resumiendo el sentir de una generación que lucha por recuperar su futuro.